Entrevista realizada por: Iván Ibarra

Lucía Seles es cineasta, bandoneonista clásica y escritora 

contemporánea. Hoy en día es la persona que más filma en

 Argentina, un país donde el cine no tiene casi amparo institucional por las nuevas políticas públicas impuestas por el gobierno de Javier Milei.

Realizó “Tetralogía de Odio Inconclusa” y se caracteriza por su montaje un tanto errático, el tratamiento plástico de las imágenes y su modelo de producción alternativo.

En el hall del hotel Radisson, en la esquina izquierda superior, se encuentran reunidos Lucía Seles, Antuan La Rocca, Nicolás Verga e Iván Ibarra. Conversan.

N- ¿Hay alguien que siempre te acompaña? Tengo entendido que trabajás con Sebastían Toro.

L: Él es casi como si fuera el realizador de los videos. Yo estoy más desesperada por cómo se escucha todo y dar las indicaciones y no me preocupa tanto cómo se va a ver. Sobre eso llegué hace unos días a un razonamiento, que es que cuando una ama mucho lo que hace no se preocupa por cómo se ve. La gente que se preocupa mucho por cómo se va a ver es porque es muy idiota lo que va a grabar.

I- Las ficciones tengo entendido que las filmás en pocos días. ¿Es por una decisión estética, por todo lo que conlleva filmar en tan poco tiempo, o adaptás el tiempo de filmación al contexto político de Argentina? Hoy en día sos la persona que más saca películas en Argentina.

L: Yo no tengo que ver con ninguna realidad y nunca tuve nada que ver con ninguna realidad. Soy una persona infinitamente marginal. Estoy más cerca de una empleada de Burger King, por lo que fue siempre mi vida, que de ninguna persona relacionada con la estética. Soy como una monja, una persona que vive en su mundo y todo lo demás no existe. No me interesa el medio camino. Si voy a hablar de algo, lo soluciono o le pego a alguien. Si no, no hablo. O te destruyo o no hablo. Odio la tibieza.

I- En esta nueva tanda de videos documentales me pareció que pusiste en un primer plano a los espacios antes que las personas, como si ellas se sumergieran en el espacio, cuando antes parecía que el espacio existía en función de las personas. ¿Qué te empezó a interesar de los espacios?

L: Es que eso es grabar como puedo. Por lo maniática y solitaria y sacada que soy, me cuesta mucho gestionar cualquier cosa. Voy grabando lo que puedo y sobre eso se construye. Más que nada en viajes, porque yo en Buenos Aires no grabo. En Buenos Aires solo escribo y eso.

A- ¿Qué encontrás acá en Montevideo para filmar?

L: Todo. Es infinito. Encontrás música por todos lados.

N- ¿Vos descansás?

L: Es todo organizado. Yo no es que digo estuve 20 horas montando. Un modelo, por ejemplo. Me despierto a las ocho. Siempre que voy a trabajar necesito estar con una infusión al lado: como fantasear que no voy a trabajar o estudiar música, yo voy a tomar mate. Después tomo 02 mates en una hora. Pero, viste, es tener siempre el adorno que te ayuda a estar sometida, contenta. Por eso, el tema que más terror me da y ni puedo mencionar son las cárceles. Porque ahí no podes estar sola ni nada.

I- ¿Y podés salir de esos regímenes?

L: No, no, me cuesta horrores. ¿Por qué voy a salir de eso si a mi me hace muy feliz? Yo era así de feliz siendo una persona muy adulta y siendo una marginal total, me acuerdo que grababa discos y yo sabía que no los iba a escuchar nadie y no me importaba.

I- Entonces vos creás por el amor a la creación y a la rutina.

L: Básicamente, yo amo la ficción. ¿La ficción qué es? Amar lo que una hace. Y no importa ser pianista, periodista de básquet, el hombre de afuera que se conoce todo Montevideo. Yo amo eso, ¿viste? Personas que lo que querían ser, se llevaron puestas a sí mismas. Todas las personas que ves que terminaron casi desalineadas, pero son lo que querían ser. Bueno, Onetti es un gran ejemplo de eso. La primera vez que venía acá ponía el ejemplo de la diferencia de escuchar hablar a Onetti y a Benedetti. Que yo no tengo mucha idea de Benedetti, pero escuchas hablar a Benedetti y parece que estás escuchando a un pediatra. Y lo escuchás hablar a Onetti y es increíble.

I- ¿Te han intentado arrancar de tu zona de confort? Una tiene que insistir para quedarse en su lugar.

L: Fue un milagro que en esta situación de cómo soy, justo la persona que decidió producirme mis videos es como un místico, un autista, una persona rarísima que me respeta al infinito y que desde el primer día me dijo que hiciese lo que quisiera. De hecho, él dice que quería producir a alguien de sudamérica, pero que sea una persona que sea medio enferma de verdad, medio loca de verdad. Y alguien dijo “tengo a la persona”. Y la persona que le dijo eso ni siquiera sabía cómo rastrearme, porque en ese momento era completamente marginal. Y así empezó todo. Lo que pasa es que yo, cuando me dan esa opción, era tanto lo que tenía acumulado, que es así.

I- ¿Tenés una obsesión por el orden de todo el archivo que has filmado?

L: Absolutamente, por suerte tengo todo ordenado al infinito. Yo, ponele, me levanto cerca de las ocho, trato de llegar cerca de las 05 horas (de estudio de música), cerca de las 15.30, promedio, ahí almuerzo los 07 días de la semana arroz.

N- ¿Solo arroz?

L: Arroz con queso rallado. Los 07 días de la semana. Viste, no es que pienso qué voy a almorzar. No existe eso. O sea, solo me preocupa que esté el paquete de arroz y haya queso. Almuerzo. Después trato de dormir una hora, cosa que el día empiece de nuevo. Viste, cuando uno duerme una hora es como que el día renace. Entonces sé que la segunda parte por lo menos te llego a las 03 horas más, y así se construyen las 08 horas. Y tipo una, dos de la mañana termino el día, vuelvo a comer, que a la noche como solo sanguches siempre o fideos y ahí termino el día. Pero es súper organizado.

I- ¿Qué consideras que despertó esa primera curiosidad de empezar a filmar? Por lo que tengo entendido, tu primera película fue “mujer sin n destino”.

L: Y ahí fue que me compré… Yo fui como bandoneonista cuatro meses a Emiratos Árabes y ahí me compré una cámara digital. Y yo había visto muchísimo cine, es decir, había visto todo el cine, pero hasta una edad, yo después dejé de ver. Yo ahora hace 30 años que no leo ni veo casi nada. Y bueno, me compré una cámara digital y de golpe con dos amigos, no sé qué, grabé esa primera película que quedó en el festival de Mar del Plata en ese momento. Pero bueno, eso más que nada era de mi… Cómo pueden tener ustedes, es lo mismo. Amo el cine, me compré una cámara digital, reunís a unos amigos. Ahí, según el nivel de ocurrencia que tengas, capaz el video está más lindo, más feo. Yo la suerte que tengo es que tengo algo muy bueno como montajista, pero como te dijera… ¿Viste la persona que nace con oído absoluto? A mí, como montajista, tengo algo que… Porque aparte es todo para mí el montaje, es todo. En las obras (de teatro), en estas reuniones, todo es montaje para mí. Es todo. Es un paseo. No es una teoría técnica que se pueda enseñar.

I- Es un paseo por los recuerdos también, ¿viste? Recuerdos que van saltando de acá para allá.

L: ¡Claro! Sí, sí, es eso, ¿viste? Hay videos que tienen luces, pero esto no puede ir. Son luces de inicio.

A- Hay algo muy intuitivo también en el montaje. Yo creo que hay algo en la gente que le interesa el montaje, que empezás a sentir y a palpitar, ¿viste?

L: Completamente, pero hay que salirse de las leyes de lo que se entiende. Lo que sería el montaje es un insulto.

N- ¿No lo traerás de la música?

L: No, porque en la música no es que tengo talento o algo. Yo creo que eso más que nada viene de algo autista. Viene de algo, por suerte, medio así autista desde niña. ¿Viste?Yo estaba jugando con una muñequita todo el día con eso. Y para mí viene de ahí, de imponer siempre mis leyes sobre el mundo.

A: Algo que me viene preocupando hace tiempo es que ahora, en nuestra generación, todos tienen mucha vergüenza todo el tiempo a todo.

L: Eso es tremendo. Igual, yo creo que tu generación es mejor. Pero la mía, que es una generación que no atravesó ninguna guerra ni nada tremendo… Militares y esas cosas inmundas que mi generación por suerte casi ni les atravesó. Y es todo fácil, pero a la vez todo con un temor y una tibieza. Yo creo que los más jóvenes son mucho más despiertos y tienen un nivel de información que ya es de otra raza directamente.

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