Imagen: (Documento original)
Escrito por: Marisa Malcuori
Cuento de la casa y los gatos
En el barrio de las flores azules y las mañanas de jugar en la plaza, estaba en una esquina, triste, la vieja casa.
Como no vivía nadie estaba cerrada, tenía las puertas y las ventanas despintadas, le crecía el pasto con descuido y hasta las mariposas se le habían ido.
En una noche 4 gatitos vagabundos salieron por los pretiles a recorrer el mundo y haciendo equilibrios y cabriolas, llegaron a la casa que estaba sola.
Ni bien la vieron decidieron entrar de expedición trepando por la baranda de un balcón; un bichito de luz les sirvió de farol porque estaban dormidos los rayitos del sol.
El piso de la casa crujía contento por tener visitantes después de tanto tiempo, el polvo de las sillas se alborotaba, saltando en nubecitas los saludaba.
Se encontraron con una araña gordita y rezongona y con unas polillas comilonas, les contaron que ya hasta los ratones se habían ido porque les resultaba todo muy aburrido.
Pero la vieja casa le gustaba a los gatos que revolvían armarios y miraban retratos, subían y bajaban las escaleras, se metían todos juntos en la vieja bañera.
Y qué sorpresa cuando llegaron al salón, encontraron un piano y un acordeón, una guitarra sobre una banqueta, un contrabajo y una trompeta.
Se pusieron a tocar lindas canciones y la música salía hasta por los balcones. La luna se asomó por la ventana, las estrellas quietas escuchaban.
Qué contenta estaba la casa de la esquina, se reían las persianas, bailaban las cortinas, la puerta se movía al ritmo de la orquesta, mientras todos dormían, ella estaba de fiesta.









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